domingo, 30 de octubre de 2022

Salida de carretera con la cuadrilla


Se avecinan lluvias y hay que buscar alguna zona fuera del entorno habitual donde podamos rodar toda la mañana sin riesgo de darnos una caladura. Vamos a ir los tres mariachis de Hinojal y también Jesús desde la noble (y aislada, añado) Garrovillas. Hay una vuelta muy maja -de las muchas que tengo creadas en el programa Garmin Connect- por las Hurdes pero hay que viajar en coche casi dos horas y la meteo no está garantizado por esa parte tan montañosa. También podríamos hacer el recorrido circular del embalse de Alcántara saliendo desde Garrovillas que "solo" son 125 km. Imaginaréis lo que me responden algunos ante esa distancia... De modo que, a seguir pensando Javi... Ya lo tengo!! Vamos a Portugal desde Zarza la Mayor. Un viaje en coche de apenas una hora y visitando Monsanto, Medellim y Penhagarcia. rozando los 100 km y un desnivel de 1.300 poco más o menos. Y hasta las 15:00 no se prevé lluvia. Perfecto!!
El trenecito CLB

Salimos de Zarza a las 9:00 con 15 grados casi sin viento y el cielo parcialmente cubierto, sobre todo al oeste. Un difuso arco iris deja adivinar alguna llovizna dispersa fuera de nuestro rumbo mientras bajamos rápido a la frontera. Los primeros km por tierras del país vecino son desalentadores: carretera vecinal con mal piso y pendientes fuertes donde el amigo José corona en un larguísimo "attaquez" casi desde abajo ante la incredulidad de Teo y Jesús y bajo una tímidas gotas de lluvia que apenas llegan a mojar el suelo. En nada entramos en la carretera N 240 que une Monfortinho con Castelo Branco. La seguimos hasta Zebreira entre pastos y dehesas que bien podrían ser un paisaje extremeño. La vez que hicimos este recorrido José y yo no entramos a Indanha-a-Velha pero sí lo hacemos en esta ocasión. Y de verdad que merece la pena. Fundado por los romanos en el siglo I a. C. contiene más historia y restos arqueológicos que el propio Monsanto -que ya comenté en su día-  fue premiado por el gobierno luso como pueblo  "más portugués" . 

Al fondo la iglesia de Santa María (catedral)


Recorrer sus húmedas calles empedradas montados en la bici de carretera no es muy cómodo, así que entramos por la puerta norte, visitamos brevemente la plaza, la iglesia de Santa María y la muralla para salir por el arco de la puerta sur. Para más información podéis consultar la página de Aldeias históricas de Portugal


Jesús saliendo por la puerta Sur

Poco más adelante hay una primera carretera de llegada a Monsanto, con fuertes rampas que llegan hasta la cara sur del peñasco donde se asienta el pueblo para rodearlo por el este hasta llegar a la subida propiamente dicha. Por mayor comodidad les doy a elegir entre la alternativa de llegar a Medellim y tomar el café en el colmado que nos enseñó Ignacio en la segunda visita a Monsanto. Algo más larga pero más tendida y mejor carretera. En buena hora, jajaja... Teo duda porque lo de menos desnivel le suena bien, pero lo de más distancia... Jesús le da un poco igual, y José, que en su día echó sapos y culebras por el desnivel de la carretera mencionada, ahora los echa porque la otra es más larga y... total se sube lo mismo. Con este ganado tengo que arar, no me queda otra... Finalmente tiramos por Medellim donde tomamos 2 cafés con leche con unas pastas caseras, 2 latas de refresco (tendrían que se de naranja pero eran de melocotón que tienen el mismo color, jaja...) y un par de paquetes de galletas de chocolate. 5 euros con 10 céntimos... Mola eh???

Tiramos hacia Monsanto por buena carretera y vemos cómo la montaña se va acercando y nos muestra sus diferentes caras a medida que nos aproximamos. En el cruce de inicio de la subida les vuelvo a ofrecer seguir por asfalto o subir por Valado a través del pavés como hicimos José y yo con Ignacio. Ahí el equipo Comodidad se impone al frente de Aventura y tiramos por lo fácil. Nos hacemos unas fotos en el mirador pero no conseguimos estar todos juntos. El caso es que le pedimos que nos sacase alguna al conductor de un autobús allí mismo estacionado y nos pide que le sujetemos la tapa de un maletero sin amortiguador porque necesita sacar algo. Jesús se ofrece y una vez resuelto el tema, vuelve para colocarse junto a nosotros mientras yo le ofrezco el móvil al conductor que... Se larga y nos deja con cara de tontos!! En fin...

Mirador de Monsanto


Para no repetir toda la bajada, en el cruce de la casa de Misericordia giramos hacia la que sube de la alternativa empinada que no hemos hecho. Y en el siguiente cruce muy cerca ya de la carretera, el gps me indica a la derecha y yo muy obediente giro. Y nos mete por unas carreteras estrechas con tramos entre altas paredes de piedra donde no caben dos coches. Y tras un pequeño barrio se transforma en camino de tierra compactada. Me aventuro unos 200 metros a ver si se trata de una obra y podemos seguir pero no. En adelante ya es camino. Vuelta al cruce de arriba: 2,5 km de ida y otro tanto de vuelta. No soy capaz de repetir lo que he tenido que escuchar. Lo que tengo que escuchar... Lo que voy a tener que escuchar!!!

La carretera es ahora bastante llana y podemos correr un poco. Propongo unos relevos y tras un kilómetro mas o menos giro la cabeza y veo a 200 metros a José y Teo en paralelo tan campantes. Creo que iban desternillándose de la risa. Qué salaos... El caso es que Teo quiere estar en casa a las 15:00 pero no le veo yo con mucha prisa, no... 

Y así las cosas cualquiera dice de entrar en Penhagarcía a sacarnos unas fotitos con el tanque de la plaza... Así que atravesamos bajo el pueblo como balas (el radar de 50 casi nos retrata, jaja...) y entre risas y chuflas llegamos al descenso de Monfortinho para atravesar la frontera en el río Erjas. 

Y ahí comienza otro punto de discusión: Hasta el cruce para Zarza hay 10 km en constante subida con diferentes tramos de desnivel. Y en concreto el tema va con una señal que indica desnivel del 7% durante  2 km. Esas cosas a José le tiran el sombrajo. Ya la otra vez le dije que era un error, que esa distancia con ese desnivel es un puertaco. Que no, que estaba bien que nunca le doy la razón, que tal, que Pascual... Ayer he sacado video y confirmado que la señal marca lo que recordaba. Jesús viene a mi lado y me confirma que su gps indica 4% Si analizamos el segmento en Strava vemos que en los 10 km destacan un par de máximos puntuales de poco más del 7%  Con lo cual queda demostrado que la señalización es incorrecta. Y que a José le tumbas mentalmente con un cartel que ponga: "subida imposible" jajajaja.... Qué majo es...

Salvo un par de camioneros sinvergüenzas que se arriman hasta casi sacarnos de la carretera, el resto hasta Zarza sin novedad. Y aunque Teo llega media hora tarde a casa, no hay que lamentar más incidentes. Ah!! La lluvia anunciada para las 15:00 no ha llegado hasta la noche... 

viernes, 14 de octubre de 2022

Castillo de Trevejo

 

Y van tres veces pero sigue siendo un paisaje que no cansa y gusta visitar siempre. Desde aquel 21 de mayo de 2017 en que pasáramos bajo su muralla en la Serragatina Epica, hasta el miércoles 12 de octubre de 2022 han transcurrido muchos acontecimientos, guerras, la pandemia... y el 14 de octubre de 2020 volvi con David que se llevó gratos recuerdos y algún que otro video.

Esta ocasión, dos años y dos días después  íbamos a ser 8 los valientes pero de víspera y la misma mañana cinco de ellos se quedaron en tierra (no voy a dar nombres para no herir susceptibilidades, jaja...) de modo que nos vimos las caras José y yo junto al anfitrión Ignacio. La ruta la diseña él y más o menos ha sido igual que la de hace dos años, pero al final nos reservaba una emboscada; pero vamos poco a poco...

A las 9:00 arrancamos de Valverde rumbo oeste en un gran rodeo para buscar la carretera a Hervás que cruzamos poco antes del cruce a Cilleros. Para llegar allí atravesamos bosques de roble, extensos olivares, pastos y monte bajo en un recorrido divertido y con alguna zona de roca granítica entretenida y algo técnica.


Tras enfilar el ascenso por la calzada a Trevejo el paisaje se abre en claros desde los que contemplamos el solitario murallón semiderruido que desde su predominante posición en el alto parece retarnos desafiante. Y no es para menos porque el ascenso por el empedrado tiene momentos de bastante dureza a pesar de las amortiguaciones dobles. No es de extrañar que algún payengo (que no nombraré) sea uno de los que ha preferido no embarcarse en tal cruzada... Cuando se alcanza la ermita parece que el sufrimiento ha finalizado pero no es así, ya que entramos en "la calle" de Trevejo que, aunque restaurada, sigue igualmente empedrada y con una pendiente más que notable. Para variar dejamos las bicis ("abandonamos"dice Ignacio) y trepamos por el derrumbe de la muralla hasta pasear junto a ella apreciando el refuerzo que le han preparado para intentar evitar el desastre y que siga en pie mucho tiempo. Aunque el ruinoso estado que presenta más bien parece presagiar un final mucho más temprano.


Tras la visita turística enfilamos un descenso por un pedregal para proseguir un ascenso en asfalto y tomar luego una pista por bosque de roble muy agradable. Esta nos conduce a Villamiel en un gran rodeo a media altura. El pueblo lo pasamos de largo y seguimos ascendiendo por bosques de roble y castaño hasta el monte dominado por unas antenas y un vertiginoso descenso entre pinares y bolos de arenisca nos dejan en la carretera que sube de San Martín a el Payo. Nuevo tramo de bosques y senderos muy hermoso para llegar al pueblo pasando antes por un puente que debe ser muy bonito según Ignacio, pero que yo me adelanté para grabarlo y no lo vi siquiera... 

San Martin de Trevejo es un pueblo precioso. Arquitectura popular, mucho adorno floral en las puertas de las casas y el característico canal de agua recorriendo muchas de sus angostas calles empedradas le confieren este toque tan especial e inconfundible de este rincón de la sierra de Gata. Abundan las "boigas" o bodegas como comprobamos en el recorrido de una de sus calles principales. Y como no podía ser de otra manera: ya llevamos casi 3 horas desde Valverde y toca rellenar los depósitos de glucógeno. Bueno o de lo que sea, sobre todo si tiene forma de tostada y jarra de cerveza con limón. Saludamos a unos caballistas que están al lado pues uno de ellos es conocido de Ignacio (qué raro...).


Vuelta a los pedales, pasamos junto a la hospedería y seguimos muy rápido por la carretera vieja hacia Eljas donde Ignacio nos presenta a Manuel, un hombre propietario de un "chafurdel" o chozo de pastores; pero no uno cualquiera sino el más bonito y preparado de la zona (y del mundo mundial según ellos dos). Se trata de una construcción de bloques de granito  muy curiosa, que antaño fuere de un vinatero y cuya principal característica es que, así como el interior tiene aspecto de igloo con paredes curvas hacia el techo que está acabado en un orificio de ventilación, el exterior en cambio es cilíndrico de techo convencional de poca caída. Al parecer las paredes tienen un grosor superior al metro a medida que se van levantando hacia la cumbre del tejado. En fin, para los arquitectos lo dejo.

Ignacio con Manuel de Eljas

Enfilamos hacia Valverde que se ve próximo al oeste mientras por el lado contrario hacia el este vemos las antenas de las que venimos y que ocultan en su ladera opuesta Villamiel y Trevejo.

Pero oh sorpresa!! Cuando estamos a un kilómetro de Valverde Ignacio nos desvía al norte y empezamos una interminable subida de asfalto hacia Eljas!!! A ver, en realidad son 3 kilómetros pero pensando ya en el coche te plantan "ésto" y se te pone la bici en huelga de frenos prietos...!! Resulta que desde el alto es el mismo recorrido que hace la Serragatina y ciertamente recordamos la llegada a la ermita del Espíritu Santo ya en término de Valverde. Allí Jose vuelve a inflar la rueda que va sin líquido desde hace unos kilómetros y pocos minutos después llegamos a destino. Nos acordamos de alguno que ha preferido no venir porque no está muy en forma y le felicitamos por su acertada decisión porque la ruta es exigente y la hemos hecho rapidita. Recomendable en otoño y primavera y también a pie aunque solo sea el tramo de subida a Trevejo.

Finalmente son 53 km y 1.213 m+ que sin ser una bagatela podemos pensar que está al alcance de casi todos pero con una mínima forma. Así que animáos que seguro hay más ocasiones.

jueves, 6 de octubre de 2022

Excursión a Fátima (avance)


Llegada a Fátima (foto José Cavaca)

Martes por la tarde. Llamo a Ignacio a ver si hacemos mañana miércoles la vuelta al embalse de Alcántara. Llevamos meses planeando hacerla y las dos últimas semanas aplazándolo por diferentes causas. Y me dice que ya tiene plan: se va a Fátima con el pelotón Cavaca desde Covilha. Una distancia de 200 km, justo lo que llevo tiempo con ganas de hacer... Oye, pues suena bien. Puedo acompañaros? 

Como van a salir de Covilha a las 6:00 am y hasta ese punto tengo como dos horas y media de camino, Ignacio me invita a dormir en su casa de Valverde del Fresno, desde donde hay "solo" una hora en coche. Me falta tiempo para preparar la bici y lo necesario y arrancar para allí sobre las 18:30. Cenamos en su casa a pesar de mi insistencia en invitarle a cenar en algún lugar del pueblo. Y a la cama tras ver un par de documentales de "Diario de un ciclista" a cargo de Peio Ruiz Cabestany, con quien coincidí en mi etapa de amateur en los 80.

5:00 am En pie, desayuno y arrancamos. Covilha resulta estar más lejos de los 50 km anunciados por Ignacio y llegamos pasados unos minutos las 6:00 (que en Portugal son todavía las 5:00). Allí estaban ya preparados los tres miembros del coche de apoyo y los 6 ciclistas (luego en el café se incorporó Paulo) con luces y mucho nervio por salir pitando. Y pitando que salimos... Menudas velocidades a oscuras!!! Apenas ayudaba el foco de alguno de los que lo llevaba -que tampoco eran todos- y las potentes luces rojas traseras no hacían sino deslumbrar. A Ignacio le pedí que bajase la intensidad para poder "adivinar" algo en el asfalto. Me comí al menos dos alcantarillas -afortunadamente sin consecuencias- durante la hora que tardó en despuntar el alba y tener una mínima visibilidad. De haberlo sabido hubiera llevado el foco y el estrés hubiera disminuido mucho... Luego me explicaron que el motivo de salir tan temprano es llegar a tiempo a Entroncamento para coger el tren de regreso.

Salimossss.....

En Silvares paramos a tomar un café y desayunar pero a esas horas no me entraba nada pues ya había desayunado en Valverde. Allí como digo se añade al grupo Paulo y empezamos a disfrutar del hermoso paisaje de esta zona de Portugal. Profundos barrancos, infinitos montes tapizados de bosques de pino y -en menor medida- eucalipto, el río Zézere excavando valles y dibujando retorcidos meandros, alguno de los cuales recuerda al Melero. Pueblos blancos colgados de las montañas dando una nota peculiar y definiendo la profundidad del paisaje que hace que la vista se pierda en la lejanía. Arquitectura popular con pavimento de adoquines donde las bicicletas vibran como si fueran a desarmarse... A pesar del frío que en los valles junto al río todavía era mayor que en la salida nocturna, la vista recreaba el espíritu y hacía más auténtica la sensación de aventura.

Café en Silvares
En un momento que no recuerdo alcanzamos a un mozo que a lomos de una Gravel super equipada recorría Portugal de norte a sur. Su destino: Faro en el Algarve; y tenía previsto parar en Sintra donde viven familiares. A pesar del peso que porteaba llevaba una marcha con la que podría hacer un buen papel en la próxima carrera UCI en Italia a donde acudirán Van Aert, Van Der Poel, Peter Sagan y Julen Zubero entre otros...

Muy bonita me resultó la zona de Janeiro. En Janeiro de Cima se ven los meandros del Zézere ya citados mientras bajas por una fuerte pendiente sobre la arista de una prominencia que separa dos valles. La vista es espectacular, aunque la velocidad no da para mucha contemplación. Hay que añadir además que estos últimos días la Península en su conjunto está bajo los efectos de una gran calima y el cielo queda blanquecino y el sol apenas se deja ver como una bola tenue amarilenta. Eso deja el paisaje mucho menos hermoso de lo que realmente es, a pesar de lo cual disfrutamos muchísimo. Y en Janeiro de Baixo la carretera discurre paralela al río serpenteando sin apenas desnivel recorriendo el valle de forma rápida y divertida.

Empedrado a la entrada de Janeiro de Cima

Tuvimos un "ciclocross time" en un espectacular derrumbe en las inmediaciones de Ademoço que lleva varios meses ya y los vecinos han colocado una pancarta reivindicando su reparación. El coche tuvo que dar un rodeo y nosotros lo pasamos a pie sin mayor dificultad, pero tuvo su punto...

Atravesamos muchas poblaciones y vimos otros tantos letreros, pero como es todo nuevo y no controlo en absoluto la zona, apenas guardo algunos recuerdos de nombres curiosos pero con la ayuda del Garmin ahí van los principales: Tortosendo, Barco, Silvares, Oleiros, Cambas, Milrico, Mosteiro, Troviscal, Serta, Faleiros, Vales, Camarinha, Formigais... 

Comimos en Cernache do Bonjardim un par de "bifana" o bocadillo de ternera por cabeza regado con cerveja sem alcoool y cocacolas. Había que rellenar el estómago porque eran ya las 11:45 y llevábamos más de 107 km en algo más de 6 horas.

Bifana, bocadillo de ternera
Tengo que agradecer especialmente a las tres personas del coche de apoyo cómo se colocaban en lugares estratégicos para fotografiarnos y darnos lo necesario o recogernos la ropa que con el avance de la mañana iba sobrando: chaleco, manguitos, alguno perneras... Una salida de este tipo requiere una ayuda así porque resulta de suma utilidad. Iba equipado con baca de techo con capacidad para -al menos- 5 bicicletas que son las que regresaron a Covilha como alternativa al tren. Me apunto la idea, a ver si logro organizar algo así algún dia...

Una de las subidas más largas y duras

Subiendo uno de los puertos más largos y duros de la jornada, a José Cavaca, el "boss" se le rompe el muelle del cambio trasero. Esto le impide bajar coronas -no así subirlas- y le quita mucha tensión a la cadena con lo que intentan repararlo allí mismo pero no hay forma y decide proseguir. Esto retrasa algo la marcha y hace que algunos nos desperdiguemos un poco por delante y acabemos (al menos yo) con una cierta desorientación en referencia al resto. Hay un momento en que le veo parado junto al coche y nos indica que sigamos e interpreto que se va a subir al mismo. Pero no fue así, ya que llegó pedaleando al santuario de Fátima donde aparecí el primero pensando que ya estaría allí él junto al personal de apoyo. Por contra me encontré "solo" entre la multitud que paseaba por la gigantesca plaza frente al enorme santuario. En cierta medida me recordaba a Lourdes pero vi menos personas incapacitadas o peregrinando en busca de la curación milagrosa. Mucho turista, el inevitable merchandising en las tiendas de alrededor, movimiento de autobuses en los hoteles... El negocio no se para desde luego.

Algún tiempo después apareció el grupo y pudimos hacernos la foto testimonial todos juntos. Desde este punto hasta la estación de tren de Entroncamento quedan algo más de 30 km favorables y rapidísimos. Una vez allí el personal de apoyo y algunos cogieron el tren mientras Ignacio y yo con el dueño del coche y otros dos más cargamos las bicicletas y equipajes, tomamos algo de merendar y arrancamos hacia Covilha en un interminable viaje por autopista. Una curiosidad que me contaron: En Portugal no hay barreras de peaje. La matrícula se lee por cámaras y mensualmente llega la factura y se va a pagar a las oficinas de Correos. Opcionalmente también hay tarjeta de telepeaje con cargo a cuenta bancaria 

Todo listo en la estación

Tras llegar a Covilha poco después de las 20:00 nuevamente de noche (me voy sin ver más que las luces) toca otra hora larga de coche a Valverde y otro tanto a Hinojal donde llego al filo de la medianoche. Maratón extralargo pero sumamente atractivo y recomendable.

Contar todas y cada una de las vivencias de la jornada es muy complicado. Pero habrá un video donde se podrá ver algo de todo ello. Y espero que lo disfrutéis. Estoy esperando el abundante material fotográfico de los compañeros portugueses para poder incluir algo por aquí. También enlazo el blog del pelotao Cavaca donde seguramente pondrán una entrada estos próximos días. Pelotão Cabaca

Distancia total 213 km

Altitud acumulada: 2.997 metros +

Tiempo total: 10 h 44 m

Tiempo efectivo: 8 h 34 m

Velocidad media real:25 km/h 


lunes, 3 de octubre de 2022

Y Teo fue a Lagunilla (por finnn...)

 



Varios años llevaba el hombre diciendo " a ver cuándo vamos" y mira por dónde ayer su deseo tomó cuerpo en forma de descenso (que no de subida) del célebre puerto que une el pueblo del mismo nombre con las llanas tierras de Granadilla y el valle del Ambroz.

En un mañana fría (7 grados es para calificarla así, verdad?) nos reunimos en Zarza de Granadilla Jesús, Juanjo, José, Teo y yo. Ibamos a hacer la vuelta que pretendimos José y yo el pasado 27 de marzo y que, debido a obras imprevistas, acabó con un rodeo más que importante (ver entrada) y con José bastante cabreado con la Diputación de Salamanca (y conmigo, jaja...)

Asegurado ya que la carretera está operativa desde hace meses ya solo queda recorrer las tierras de Granadilla pasando sobre el puente del embalse de Gabriel y Galán que recoge las aguas del Alagón, arteria milagrosa que riega las fértiles tierras de esta zona hasta los regadíos de Coria antaño vastas plantaciones de tabaco reconvertidas hoy en maíz y todo tipo de hortalizas y cultivos diversos. Atravesamos el pueblo de Mohedas y subimos hasta el alto mientras rodeamos el embalse por el norte. Arriba divisamos impresionantes barrancos que descienden a La Pesga donde el río de los Angeles -afluente del Alagón por la derecha- pide lluvia desesperadamente. Nueva subida para superar otro majestuoso barranco que nos conecta con la carretera EX-204 que viene desde Coria y nos acompañará hasta el límite con Salamanca en Riomalo de Abajo. Primeramente atravesamos Vegas de Coria y entramos en Las Hurdes, tierra mágica que nadie debiera ignorar en sus viajes por este rincón de la Península. Poco más abajo nos desviamos a   las Mestas para tomar café en casa del tío Cirilo, descubridor del mítico "ciripolen" precursor de la actual pastilla azul y que tanta repercusión mediática tuvo en los años 90. El viaje anterior José se negó porque son 3 km los que nos desviamos y -según su criterio- "fúúúú.... 6 km más, muchachoooo!!!"




Lo cierto es que el bar estaba cerrado por vacaciones pero paramos en la tienda de la familia y tomamos café y unas pastas caseras sentados al sol en un pequeño patio mientras disfrutamos de la arquitectura popular a base de piedra y balcones recargados de adornos de forja. 

Jesús preguntó por el meandro Melero y le dije la verdad: subida larga y de cemento. Prefirió dejarlo para otro día (aunque ni le dije ni sabía que de haberlo planteado la vox populi le hubiera mandado a freír espárragos, jajaja...)

Subida suave a Sotoserrano ya en la provincia charra, y bajada al río Alagón nuevamente. Ahí la cosa se pone seria porque hasta Lagunilla hay casi 15 km de subida sin grandes desniveles y alternando suaves planos y algún ligero descenso, pero la temperatura ya es elevada y se nota que ellos no han comido 3 dulces como yo, y claro, las fuerzas se resienten, jajaja...

En medio del desierto ascendente atravesamos Valdelageve un pueblo casi desierto en medio de la nada a caballo entre barrancos y cimas graníticas. Y finalmente alcanzamos Lagunilla donde el descenso es rotundo, empinado y de curvas reviradas donde mirar el paisaje es un lujo prohibido...



Y entrada triunfal en Zarza donde invito a un refresco por mi cumpleaños del lunes pero Jesús prefiere marchar para no llegar muy tarde a Garrovillas. Nosotros cuatro nos vamos al hogar del pensionista a la sombra junto a una fuente, pero el chaval que sirve está acarajado y se le olvida la bebida de José que acaba enfadado con él, de forma que pago, le echo un breve responso por su olvido y volvemos a los coches. Ohhh... José no encuentra la llave... Cielos!!! Se la ha dado a Jesús a media mañana...!!! Y ahí tenemos al bueno de Jesús regresando a Zarza desde mitad de camino... Cosas que pasan cuando en lugar de cabeza llevas una bola para peinar pelo jajaja...

Una jornada muy divertida, deportiva y turística que hace afición. 105 km y algo más de 1.600 m de ascensión acumulados. Al alcance de casi cualquiera... No dejéis de intentarlo!!