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sábado, 16 de noviembre de 2019

50 aniversario de Orbea

Con Aitor en la carpa expositor
Hoy he asistido invitado por Aitor a visitar la fábrica de bicicletas Orbea en Mallabia (Bizkaia) que ha celebrado hoy jornada de puertas abiertas para empleados y familiares para conmemorar el 50 aniversario de la fundación de la cooperativa actual. Pero la historia se remonta a 1840 en la vecina Eibar, donde la empresa nace como fabricante de arma corta. Posteriormente en 1930 cesa la actividad armera y la empresa entra en el negocio de la bicicleta. Ya en 1969 tras una crisis que puso a los descendientes de la familia fundadora al borde de la quiebra, se produce el valiente gesto de los cerca de sus 1500 empleados que decidieron reflotarla adquiriéndola en formato cooperativa. Se trata de una fórmula por la que los trabajadores se erigen además en socios propietarios; algo que en Guipúzcoa ha dado excelentes resultados, siendo el grupo Mondragón Corporación Cooperativa (MCC) el símbolo más representativo del citado modelo empresarial. Grupo al que, por cierto, Orbea pertenece desde hace ya un tiempo. Toda la historia completa podéis verla en la web de Orbea   (pulsa para conocer la historia de la marca)

La actual fábrica está al límite de su capacidad de producción y almacenaje, por lo que en breve el almacén y la logística se llevarán a un nuevo pabellón próximo, lo que permitirá ampliar la línea de producción y montaje para hacer frente a la creciente demanda del mercado nacional y aunque en menor medida, también el europeo y americano. Una red de 200 distribuidores permiten llegar al cliente final con una amplia gama de bicicletas de carretera, btt y eléctricas con un alto grado de especialización y calidad y sobre todo, como explicaba el responsable de marketing, una diferenciación en base a la total personalización de colores, diseño gráfico de calcas y etiquetas, y por supuesto componentes. Entienden que esta es la clave para diferenciarse de los competidores que optan por fabricar lo que les parece conveniente y colocar en el mercado el producto estándar sin la debida adaptación a la necesidad o gusto de cada cliente. Además han optado por una fabricación bajo demanda, de modo que fabrican aquellas bicicletas que el mercado les demanda realmente. Para ello colocan en los puntos de distribución (tiendas de bicicletas al uso) un número reducido de máquinas representactivas de los modelos más populares y unos elementos visuales con el adecuado sw que permiten "crear" a cada uno su bicicleta a la carta, visualizando el resultado en vistosos videos 3D y fotografías de alta calidad. El resultado es que tú "creas tu propia bicicleta" personal e irrepetible. Y ésto en la sociedad actual es un valor diferencial y añadido, por el que sí nos sentimos tan atraídos o más como por el peso o el precio.
Vista general de la carpa
Añadiré además que se están cuidando de forma permanente los procesos, estándares de fabricación, pintura, montaje... y que hay un potente equipo técnico y humano que vigila y lleva a cabo todas las tareas desde la fase de diseño y creación, pasando por ensayos y test de laboratorio para torsiones, resintencias, durabilidad... hasta el montaje y entrega final. La calidad está vigilada y asegurada en toda la cadena del proceso de fabricación. Se puede pedir más?

Concluyo diciendo que he conocido una Orbea radicalmente distinta de la que tenía en mente. Os animo que a partir de hoy penséis en la "nueva Orbea". Os va a encantar...

Termino con algunas capturas del proceso de personalización de una Orca MIIELTD-D creada por mí en el sitio  MY ORBEA en apenas 3 minutos... a capricho y todo lujo: ruedas de carbono, discos, grupo SRAM y cambios electrónicos AXIS 12 velocidades...
Detalle del nombre
Vista lateral de "my Orbea"
Vista parcial del diseño creado



sábado, 14 de julio de 2018

Quién me manda a la Demanda?

Gloriosa ruta circular por la sierra de la Demanda guiado por Aitor que la ha recorrido ya dos veces. Un día estupendo con 18 grados al arrancar en el riojano pueblo de Ezcaray, sin apenas viento, con un cielo despejado y algunas brumas sobre los valles. Se trata de una "vuelta" en el estricto sentido de la palabra (ver el gráfico resumen) con llegada al punto de salida. Y si atendemos al tipo de recorrido, belleza, dureza y grandiosidad de los parajes y panorámicas diré que es una "VUELTA" con todas las mayúsculas porque tiene de todo y bien de todo. Vamos por partes:
Ezcaray está situado a unos 810 m de altitud. De salida, hay que subir rumbo sur 20 kilómetros de pista bastante rota en muchos tramos. Arriba alcanzamos ya los 2.000 de altitud, que se mantienen a pesar de las continuas subidas y bajadas siguiendo el cordal que rodea el valle. A partir de ahí se comienza suavemente a girar hacia el Este primero y al norte después (sentido anti horario) teniendo siempre a la vista las cumbres y pistas por las que iremos pasando, y posteriormente aquéllas de las que venimos. La sensación de grandeza es de muy difícil de explicar. Montes y montes de entre 1.500  y 2.000 metros pueblan todo el paisaje que nos rodea en un panorama tan vasto como no recuerdo contemplar desde hace tiempo. Llama la atención también la total ausencia de pueblos o signos de civilización más allá de las propias pistas por las que rodamos y algunos -muy pocos- letreros de señalización montañera. Un recorrido duro pero hermoso y reconfortante que te recuerda una vez más  la infinita magnitud de la Naturaleza ante la que nuestras personas resultan insignificantes.
Hemos visto algunos neveros en altura e incluso hemos pisado uno (km 40) a orillas de la pista rodeando el monte San Lorenzo (2.271 msnm). El ultimo tercio del recorrido se desarrolla sobre un pequeño tramo del GR-93 en forma de sendero sobre laderas herbosas, muy entretenido y técnico en ocasiones, además de contar con una parte final donde es obligado caminar bastantes metros entre helechos y zarzas y con unas pendientes más que respetables. (más de 150 pulsaciones he alcanzado) 
Y a partir de ahí comienza el descenso sin parar. No sé si he bajado tan rápido alguna vez por senderos y caminos (no ya pista) de terreno tan pedregoso, mojado, con agua hierba y algo de barro (más temibles las cacas de vaca, jeje...). La Enduro de Aitor es una máquina de devorar bajadas, pero aún así me ha dejado muy cansado. En poco más de 10 km hemos bajado de 1.720 metros hasta los 810 del pueblo. Más de 900 metros en 40 minutos. Me duele hasta la memoria, jaja.....
Pero es una aventura con letras doradas. Gracias Aitor!!

Comiendo en el km 6 de la subida
Mágico chorro de agua en el km 12

Pico San Lorenzo. Tras él pasaremos

Subimos hacia el portillo de la derecha...

...Que vemos justo al fondo a izquierda 

Enormes barrancos a nuestros pies. Al otro lado, nuestra ruta


A la izquierda Pico San Lorenzo. Pasaremos por su ladera derecha

Nevero bajo el San Lorenzo (km. 40)
Bola va!!
La niebla nos llega a preocupar por momentos

Aunque enseguida queda atrás
Empujan-bike

jueves, 7 de diciembre de 2017

Landa con nieve. Pasada!!



Una vez suspendida a causa de la nieve la salida prevista a la sierra de Andía en el límite vasco-navarro, se me ocurre el último recurso de la vuelta al pantano de Landa. Un clásico que no defrauda aunque esta vez nos ha sorprendido gratamente. Mientras Imanol y Javi se van a pie a Gorbea, Aitor y yo mantenemos el tipo sobre la BTT junto a Sergio y Lara que además están de estreno de una flamante y elegante furgoneta Renault Traffic.

La temperatura en la explanada del parking de Landa es de -2º C bajo una espesa niebla y entre montones de nieve que nos hacen temer que pueda resultar inviable ciclar la ruta. Tras un café en el Etxezuri arrancamos al filo de mediodía. Lara sale de una lesión de hombro tras la anterior en la pierna así que vamos a ir despacio y extremando el cuidado en los puentes de madera y tramos que puedan resultar resbaladizos y de riesgo.

Los primeros metros de campas en la zona de playa y mesas están cubiertos por una capa de nieve de 15-20 cm y tonteamos sobre el blanco manto haciédole crujir bajo los neumáticos -que hemos bajado para maximizar la adherencia- Tras un rato que empieza a hacerse durillo logramos alcanzar el camino que bordea el pantano. Está despejado en la parte central y permite circular con tranquilidad así que avanzamos a buen paso disfrutando de la vista del agua que parece hervir entre la niebla. Hay algunos rincones que ofrecen un panorama espectral: árboles sumergidos que parecen flotar en medio de la nada, jirones de niebla que se enredan entre los árboles y la vegetación, el disco del sol pugnando por asomar entre la húmeda atmósfera nebulosa....


Y para rizar el rizo pasamos bajo un roble gigante de tronco partido por la mitad. Lo que buscaba Aitor. Subirse arriba e inmortalizar el momento subido en la bici apoyada en las colosales ramas del roble....

Poco a poco el sol se abre paso en el cielo y disfrutamos de una subida de temperatura hasta los 5 grados y el paisaje se tiñe de colores. Seguimos pisando nieve de vez en cuando aunque también rodamos por las hermosas praderas y pedrizas de las playas de Garaio tras cruzar la imponente pasarela flotante.

Tras atravesar las largas pasarelas de madera sobre las ciénagas de Garaio visitamos el observatorio de aves de Medixur donde picamos algunas chucherías y finalmente nos decidimos a regresar por carretera porque se echa encima la hora de la reserva en el restaurante y Lara empieza a notar algo de fatiga en el hombro.


En definitiva una jornada muy entretenida y diferente disfrutando de la bici, la naturaleza y una estupenda comida acompañado por buenos amigos. Se puede pedir más?

En youtube he colgado el video correspondiente. LANDA BTT

Espero que os guste. Hasta la próxima!!

domingo, 27 de agosto de 2017

Aventura por la sierra de Béjar


Aitor ha bajado un par de días a Hinojal con una idea fija: hacer una ruta en BTT por la sierra de Béjar basado en la marcha "los 100 de Béjar" o "La Vetona" que se ha celebrado este pasado mes de junio. Su recorrido está estructurado en 3  bucles con origen y final en la villa salmantina, pudiendo elegir realizar uno, dos o los tres hasta completar los 100 km. Mediante un análisis previo de la distancia y desnivel a salvar, y con la ayuda sobre el terreno del gps que siempre lleva en estas andanzas y su excelente sentido de la orientación, el plan de Aitor era claro: hacer primero el bucle amarillo ascendiendo al pico Peña Negra (1635 msnm) para bajar a la presa de Navamuño y llegar al bello pueblo de Candelario regresando a Béjar con un recorrido de unos 30 km. A partir de ahí recorreríamos el barranco Del Río Cuerpo de Hombre improvisando para regresar por Cantagallo y Puerto de Béjar. De modo que el sábado 26 de agosto a las 8:00 am subimos en su furgoneta hasta Béjar, y comenzamos la ascensión al mencionado pico. Primero alcanzamos la ermita de El Castañar, una estupenda zona de esparcimiento cubierta por enormes y tupidos bosques de roble y castañoy a continuación al refugio de Llano alto. Aquí acaba el asfalto y proseguimos el ascenso por una amplia y cómoda (al par que aburrida) pista que nos deja tras varias cancelas en un pequeña plataforma de hierba entre enormes bloques de granito. Aprovechamos para la foto del recuerdo gracias a unos chavales que han llegado en bici desde Cantagallo por la vertiente oeste. Sobre este punto se apilan los mencionados pedruscos cual gigantesco rompecabezas de caprichosas formas. Lo culminan un puesto de vigilancia forestal y un vértice geodésico. Jose y yo dejamos las bicis abajo pero Aitor la sube al hombro y el guarda no termina de creer lo que ve ante sus ojos... Y porque le freno un poco, que si no baja por unos empinados y retorcidos escalones tallados en el granito... Desde arriba las vistas de 360º son espectaculares y contemplamos a nuestros pies Béjar y Candelario, la presa de Navamuño y al otro lado del barranco el cordal de la Covatilla
Peña Negra
Presa de Navamuño. Al fondo la Covatilla

Plataforma fin de senda. Ahora a trepar
Desandamos un kilómetro aproximadamente hasta retomar el track rumbo al extremo oeste de la presa de Navamuño, creada en la cuenca del río Angostura. A Aitor este tramo de descenso le encanta, pero a Jose y a mí nos pone en evidencia. Mientras él desaparece flotando entre nubes de polvo y piedras que salen despedidas al pellizco de las ruedas, nosotros optamos por hacerlo caminando y con cuidado. De hecho nos rebasa un corredor de montaña y, entre grandes zancadas, nos advierte de lo peligroso del terreno. Se trata, en efecto, de una ancha y empinada pista (bien pudiera tratarse de un cortafuegos) con piso de arena y grava fina,  salpicado de cantos sueltos de todas las dimensiones y con un agarre tendiendo a cero. Añadamos alguna raíz y pequeños escalones y Aitor nos indica que bajemos los sillines. De este modo podemos retrasar el cuerpo y ganar estabilidad, al tiempo que intentamos conducir con el peso de los pies en los pedales en lugar de con las manos sobre el maxilar. De este modo logramos completar la ultima parte del descenso con una mínima dignidad. No he podido grabar nada porque la Gopro me ha dado error de escritura en varias ocasiones (y cualquiera graba con el móvil en la mano. JA!!).
Candelario
Tras la presa descendemos hacia el refugio de Llano Alto donde arrancaba la subida la pista se vuelve más amigable y nos cruzamos con los colegas que nos fotografiaron arriba. Aún nos espera un tramo de descenso exigente, mucho más técnico con lajas y losas, saltos algo más altos y gracias al sillín que no hemos subido aun, podemos completar casi entero sin bajar. Buen consejo Aitor!!. Desembocamos en un antiguo molino y encaramos un empinado sendero cubierto de cascajo y piedra de regular tamaño que cuesta remontar. Tras algunos tropezones sin importancia llegamos a Candelario donde llenamos los bidones. Nos gusta mucho este pintoresco pueblo con abundantes fuentes de frequisima agua que en invierno debe correr por las calles a juzgar por las canalizaciones que existen en el empedrado.  Nos llama la atención alguna curiosidad arquitectónica como las batipuertas.



Un letrero que indica La Covatilla nos hace cambiar de plan sobre la marcha. Estamos a escasa distancia de Béjar y el recorrido que podemos realizar queda en un segundo plano ante la magnética atracción de los casi dos mil metros de la estación de esquí. Es una altitud a la que no he llegado nunca en bicicleta, creo que tampoco en coche, y solo superada por el Teide en Tenerife. Así que comemos unas empanadas que compramos allí mismo y arrancamos rumbo a las alturas. Desde Candelario, siempre por asfalto, a Navacarros donde tomamos la SA-100 a Barco de Avila y pasando La Hoya (tras 10 km en total) la abandonamos para encarar la ascensión propiamente dicha. Se trata de un puerto de primera categoría de duras rampas y una longitud de 9 km y un desnivel de 690 m. Sin embargo el enemigo ese día no ha sido en sí misma ninguna de las dos circunstancias. Tampoco las horas y cansancio acumuladas. Lo que nos ha destrozado hasta la extenuación ha sido el fortísimo viento que ha azotado ya desde abajo y que arriba en la zona desprotegida era -sencillamente- atroz. La estación meteorológica de Aemet del alto registró ayer a las 20:00 velocidad de viento de 51 km/h. Sobran más comentarios

El inicio del puerto en unos metros

Primeras rampas
Sobre la rueda delantera el inicio del puerto
En total hemos tardado en cubrir los 9 km cerca de hora y media. Hemos parado en los tramos inferiores a hacer alguna foto pero no para demorar tanto la llegada. A mí desde luego se me ha hecho muy dura, y si no fuera por la ilusión de coronar o la vergüenza de no hacerlo ( a partes iguales) creo que lo hubiéramos dejado para circunstancia más agradable. Con todo, logramos la machada y para remate, comenzó a llover con bastante intensidad. Ahí si he grabado un buen tramo del descenso y se ve el cariz que tomaron los acontecimientos.... Fresquita bajada y gracias a que preparamos manga larga y chaleco porque sin ello lo hubiéramos pasado muy mal. Y desde luego, la btt con sus ruedacas y frenos de disco... una maravilla. No me veía yo con la flaca en esa tesitura. Ojo al dato: lo que nos costó subir hora y media lo bajamos en 16 minutos. Y en otros 12 estábamos ya en la furgoneta con una agradable temperatura y medio resolillo. La montaña hay que respetarla siempre.

Datos de la salida: 62 km de longitud y 1960 metros + acumulados

Estación de esquí fin de puerto. 1968 metros sobre el nivel del mar


domingo, 5 de marzo de 2017

A vueltas por Hinojal de nuevo


Atardecer a orillas del embalse de Alcántara (foto José)
Ultima mitad del invierno en Hinojal. Temperatura suave para la época y lluvia puntual algunos días. En esas condiciones estoy aprovechando para estrenar la nueva Mazinger II y recorrer el campo sobre la BTT de 26" acompañado casi todos los días por Jose que ha comprado una Scott Scale de 29" muy bien equipada por un precio muy competitivo. También hemos andado con Aitor de Maestre que nos ha visitado 4 días. Estamos disfrutando recorriendo los alrededores del pueblo disfrutando del campo que presenta ya un aspecto casi primaveral, con mucha hierba, las charcas a rebosar y asomando ya las primeras flores en el suelo y los árboles. Este año la vamos a armar...
Fuente la Breña en Talaván. Foto Marcos Díaz
Ermita de San Berto
Subida de la Virgen del Río en Talaván
Jose en pleno esfuerzo
Ernesto bajo el castillo de Marmionda

Rampones del Almonte (foto José)
Dehesa de Santiago (foto José)
Castro del Castillejo (asentamiento celta)
Charca en la dehesa
Bajo el castillo de Portezuelo (foto Teo)
















lunes, 15 de febrero de 2016

Otra de espeleo

Vale que éste es un blog de bici pero ayer era uno de esos días imposibles con 6 grados lluvia constante y viento racheado que invitaban a todo menos a pedalear. Así que Ander y yo recogimos a Aitor y marchamos a Dima equipados para visitar la cueva de Jentilzubi en compañía de cuatro miembros de GEMA el grupo de espeleo que fundé en 1991 y que sigue su andadura comandado por mis antiguos discípulos. Ellos entraban por la sima de Abaro para realizar labores de topografía mientras nosotros tres llegaríamos a la base del último pozo -el de la cascada- a través de las estrecheces de la entrada de Jentilzubi primero y por el gran cañón después. Como era previsible la cavidad presentaba mucha agua y la cascada estaba preciosa con su habitual estruendo. Hicimos algo de vídeo y algunas fotos que ilustran la crónica. Una jornada diferente en un mundo distinto.