domingo, 8 de septiembre de 2024

Vuelta a España en Picón Blanco



Nuevo fin de etapa en la durísima ascensión a Picón Blanco. Si en 2021 me acerqué a verla con Ricardo en btt este año a la vista del recorrido he programado una etapa modesta para poder verles en un par de ocasiones -renunciando a subir a meta en la cima- aun con un pronóstico meteorológico más que preocupante con lluvia entre las 11 y las 17 en los lugares por donde transitaremos. En la misma participarán Angel Mayor e Igor desde Donosti así como un colega de Derio que prefiere mantenerse en el anonimato, jeje...

Mencionar que con Angel no había coincidido desde la salida a la ermita de San Donato en la sierra de Andía, si bien en esa jornada tanto él como Azpi lo hicieron a pie. La última vez que coincidimos en bici él e Igor fue en el Tour de 2014, o sea 10 años del ala. En ese tiempo Igor hasta ha sido papá, Azpi e Ignacio (ambos haciendo en btt la ruta Ignaciana en btt estos días) se han desvinculado de la Telefónica profunda y el propio Angel lo hubiera hecho este año pero la empresa ha tenido a "bien" retenerle por ser "personal prioritario" jajaja..

La 20 etapa de la Vuelta (anteúltima seguida de la crono de Madrid el domingo) sale de Villarcayo para llegar a Espinosa y subir por la cara "cómoda" Estacas de Trueba y bajar por la vertiente cántabra a Vega de Las, donde encadenan La Braguía y Caracol para empalmar desde las afueras de San Roque de Riomiera la ascensión larga al portillo de Lunada. En la bajada tomarán a izquierda hacia el portillo de la Sía y el valle de Soba saliendo a los Tornos por el cruce a mitad de puerto. Una vez coronado regreso a Espinosa y subida final a Picón por las temibles rampas hasta la recién derruida base militar que ocupaba la explanada donde se instala la meta. Una inhóspita planicie a más de 1.500 msnm rodeada de aerogeneradores porque ahí "casi no hace viento"... Gente a rebosar en bici, a pie, en caravanas o en coche (antes que cierren el acceso nuevo desde la Sía) pero con un riesgo muy elevado de sufrir frío, niebla viento y lluvia. Finalmente el pronóstico no acertó por lo que, aunque con frio, pudimos disfrutar de una jornada de puro ciclismo.

Para facilitar el escape elegí como punto de partida el pueblo de Arredondo. Fácilmente accesible por autovía a Colindres y vía rápida evitando los pueblos hasta Ramales de la Victoria y el propio Arredondo. En uno de los bares reservé algo para merendar y ver el fin de etapa en la tele. Arrancamos en bici poco antes de la hora prevista (las 11:00) con tiempo soleado aunque fresco. La temperatura no es problema porque nos enfrentamos a una subida de unos 20 km escalonada en dos tramos: uno de 12 hasta el collado de Asón y otro de 8 hasta el portillo de la Sía.

Subida del valle de Asón

A la vista del pronóstico meteorológico tan adverso he cargado una mochila con ropa larga, botines, chubasquero, buf, guantes largos, conjunto largo, guantes largos... Para montar una tienda oiga...

Sin embargo arranco de corto con manguitos pues la mañana presenta una atmósfera límpida y agradable. El paisaje iluminado por el sol es precioso. Ninguno de los compañeros lo conocía de modo que fue un acierto subirles por ahí. Además la cascada de Asón, no siempre activa, arroja un potente chorro como se ve en las fotos que sacamos en el mirador cerca de la cima. Una vez arriba hay un breve descenso que nos lleva a un cruce: iremos por la derecha hacia la Sía y a la izquierda se va al valle de Soba (es por donde irá la carrera horas más tarde)

Cascada de Asón

Hay numerosos cicloturistas que suben y bajan. En btt, en bici de carretera, con buen material y equipación, con ropa de calle, en zapatillas... La afición es tan grande que hace que la gente se eche al monte (literal) de cualquier manera. También se registra un inusual trasiego de vehículos que suben a ver la carrera. Es el precio de asistir a estos eventos, sobre todo cuando coinciden en fin de semana. En cualquier caso el comportamiento es en todo momento adecuado, así que convivimos con normalidad.

Hacia la Sia

La subida de la Sía empieza a nublarse algo y la temperatura desciende mientras el viento arrecia a medida que nos acercamos al alto. En la cima se registra la mínima: 15ºC. El gentío empieza a ser notable y la guardia civil intenta poner orden en los aparcamientos para que nada entorpezca el paso del evento. Nos abrigamos y comenzamos a bajar con mucho aire en esa vertiente hasta que ya en la zona más baja y boscosa remite un poco

Como hemos cumplido con creces el horario, en lugar de esperar en el cruce al paso de la carrera, entiendo que podemos bajar hasta Espinosa a comer algo. Y así lo hacemos mientras nos cruzamos con un sinfín de motos de la G. civil, vehículos de apoyo y organización que anuncian la proximidad de todo el tinglado. En realidad aún no se ha dado la salida en Villarcayo de modo que intentaremos aprovechar al máximo. Ya en la entrada de Espinosa nos obligan a apearnos y circular a pie un tramo. Tras él montamos de nuevo y logramos llegar al cruce hacia Reinosa donde nos obligan nuevamente a bajar. Entramos a pie entre calles y alcanzamos la plaza donde aguardamos unos pocos minutos porque están llegando ya. El paso es fulgurante con un pequeño grupo de escapados que precede al pelotón compacto. Una vez que pasan nos acercamos a uno de los repletos bares de la plaza y tomamos un bocadillo y un refresco. Hay que hacer notar que Espinosa está en fiestas, de modo que imaginad el jaleo y la gente que abarrota el pueblo.

Espinosa de los Monteros

Tras acabar volvemos hacia el cruce de la Sía sin novedad y con la carretera casi para nosotros porque ya no dejan pasar vehículos que no sean del evento. En el cruce nos quitamos ropa de abrigo porque planeo quedarnos a ver el paso de los corredores en la cabaña de José Antonio situada estratégicamente en una de las curvas de herradura en el km 1 aproximadamente.

José Antonio en la puerta de la cabaña

El se ha venido en bici desde casa y su mujer con los dos hijos llega en coche poco después. Entretanto llega también Javi Olalla, otro extelefónica de Donosti amante de las bicis retro. Se presenta en una de las muchas que posee, con su chichonera, bidón en el manillar, guantes de rejilla, zapatillas de taco para rastrales, maillot de lana de la época... Digno de verle de verdad.

Vista del alto de la Sia


Los colegas prefieren subir un poco más arriba a ver la carrera y yo me quedo con José Antonio y la familia esperando con emoción el paso de los esforzados de la ruta (hoy muy esforzados por cierto) y cuando pasa el pelotón me despido de ellos y comienzo a subir al encuentro de los otros. En varias ocasiones tengo que parar en la cuneta porque viene más comitiva: corredores, coches de equipo, motos... La verdad es que no eres consciente de la cantidad de recursos que moviliza este tipo de pruebas hasta que los ves desfilar ante tus ojos.

En un momento alcanzo a Olalla que está hablando con su mujer para que le recoja. Le doy alguna indicación que me pide y me despido pues bajará de nuevo hacia Las Machorras para subir y bajar Lunada a su encuentro.

Poco después alcanzo a los demás que están arrancando también y proseguimos hacia el alto donde aú ese aprecia el gentío en la parte final de la ascensión. También vemos cómo muchos se desplazan a pie hacia Picón para ver la llegada. La verdad es que hace bastante menos frío que a la mañana y el cielo azul deja ver la grandiosidad de la zona.

La Sía subiendo desde Machorras

Aún nos paran una vez o dos antes de coronar y otras dos comenzando a bajar pues falta de pasar el último corredor y el coche de carretera abierta. Una vez despejado el paso retomamos el descenso pero no creáis que solos. Qué va!! Grupos y grupos de cicloturistas que bajan por la vertiente cántabra, unos hacia el valle de Soba y otros hacia Arredondo como nosotros. Descenso largo que hay que manejar con prudencia porque la carretera es estrecha y sin línea y los cruces con vehículos son delicados a esa velocidad. 

Valle de Soba bajando desde la Sía

Llegamos sin nada reseñable al bar y merendamos una tortilla con un refresco mientras contemplamos los últimos 10 km con la subida a Picón como remate. Es impresionante lo que hacen estos chicos. Día tras día, rápido, muy rápido y sin que parezca que les afecta el calor, el frío, la lluvia o los grandes desniveles a los que la organización les hace enfrentarse a diario por el hecho de ofrecer espectáculo al público... 

Final de etapa en el bar

La salida de hoy nos ha dado 70 km con un desnivel de 1.692 m + y una velocidad máxima de 64 km/h 

Subida a la Sía desde Arredondo.  I
magen: Altimetrías.net

La Sía desde Machorras. Image: Climbfinder.com






sábado, 17 de agosto de 2024

Las tres capitales vascas



Hace tiempo que venía pensando en una ruta que visitase, aunque fuera de pasada, Donosti y Vitoria saliendo de Bilbao. Y el día llegó este viernes 16 de agosto, acompañado por Iván e Ibon, y con la compañía inestimable de Ignacio que nos hizo de guía por el intrincado laberinto de carreteras guipuzcoanas.

Ruta prevista de 314 km (salieron casi 320) y más de 4.000 m+ que se quedaron en 3.223 (al constructor de rutas de Garmin se le va el altímetro jajaja...) con salida de Derio a las 6:20 am para encontrarme en Erletxes con Iván e Ibon que salían desde Bilbao y llegaron con algo de retraso por un pinchazo tempranero de Ibon.

Amanecer fresquito pero sin amenaza de lluvia aunque con el habitual tráfico mañanero a pesar del puente de agosto.  En Amorebieta huimos por el carril bici hasta Iurreta donde ya no abandonamos la N634 hasta Orio donde nos encontramos con Ignacio que viene por ella desde Donosti.

Antes de eso tomamos un café en Zumaia; Deba era el lugar previsto pero los trasnochadores de las fiestas locales nos hacen replantearlo... Ritmo rápido con relevos más o menos organizados y con la mente pensando en lo que nos queda. Y aunque tratemos de no pensarlo, ahí está Iván con su calculadora mental dando el parte periódicamente jajaja...

En lugar de entrar a Donosti por la N634 por el Antiguo y Ondarreta con sus rotondas, semáforos y abundante tráfico, Ignacio nos lleva por Igeldo a través de una subida y un falso llano por el que -a pesar de la bruma- podemos distinguir el ratón de Getaria y la propia 634 por la que hemos circulado poco antes. Muy al fondo se vislumbra el cabo Matxitxako. Un paisaje que bien compensa la subida. Tras un descenso rápido y revirado aterrizamos en la playa de Ondarreta contigua a la Concha donde nos hacemos la foto para el recuerdo y salimos por la N634 en sentido inverso por el que hubiéramos entrado. 

A continuación tomamos la antigua N-I Madrid- Irún hoy casi absorbida por la A-I con un constante entrar y salir de localidades atravesando los cascos urbanos y haciendo constantes cambios a uno y otro lado de la arteria principal. Hay algunos tramos que no tienen más opción que circular por la autovía que- menos mal- tiene un más que generoso arcén. La idea es llegar a Beasain para comer con Ignacio. Pero antes paramos en Tolosa en la pastelería Ezeiza, un antiquísimo establecimiento ya renovado donde tomamos café y colacao acompañado de riquísimos dulces y pasteles.

Antes de Beasain me tocó pinchar a mí. Inflé varias veces para poder llegar y cambiar neumático mientras se pedia la comida y retrasar lo mínimo posible la marcha. Y así lo hicimos. La comida nos sentó estupendamente (sobre todo a Iván que se fulminó el escalope de Ignacio como la semana pasada hizo con casi todo mi secreto al horno...). Ignacio nos dio las últimas indicaciones para llegar a Segura-Zegama donde ya conocemos el camino, y regresó a casa por Hernani con menos tráfico y carreteras más secundarias completando 132 km.

Algo entendí mal porque acabamos en Mutiloa subiendo un pequeño alto hacia Liernia (por esas carreteras participé en varias carreras de amateur en los años 80) aunque tampoco fue grave ni en desnivel ni distancia adicionales. Finalmente comenzamos a subir Otzaurte ya con el sol asomando sin nubes y contemplando la mole de Aitzgorri que la semana pasada se nos ocultó.

Y ahora le tacaba pinchar a Iván; y así fue. A poco más de 1 km del alto cuando iban adelantados porque yo prefería guardar todo lo posible. Descenso rápido a Alsasua donde -otra vez más- todos los establecimientos hosteleros a nuestro paso estaban cerrados... Así que el café tuvo que ser en Olazagutia y aprovechamos para comer algo de lo que aún llevábamos encima. El viento N entraba lateral y en algún tramo fue algo molesto, pero en general -tal como decía Ibon- tuvimos un buen boleto...

Si en Guipuzcoa la señalización para bicicletas para circular en sentido Alsasua no está nada clara, en Alava para llegar a Vitoria tampoco van muy sobrados de acierto... Aparecimos en Ziordia pero nos dimos cuenta que íbamos en sentido contrario... Y es que el paso está en un minúsculo caminacho de casi nula señalización, bacheado y apenas frecuentado. Pero como ya lo recordábamos de otras veces pudimos arreglarnos. Ese tramo hasta Vitoria se hizo a relevos -este Iván nos va a matar...- y a pesar del cansancio y los kilómetros (250 ya) se avanzaba con fluidez.

En Vitoria apenas entramos. Nos conformamos con hacernos foto en el letrero de bienvenida a la ciudad y por los polígonos residenciales e industriales de la periferia salimos a Betoño y por Durana hacia el pantano del Zadorra donde en Landa tomamos una cocacola que nos supo a gloria.

De ahí a Dima y Bilbao ya no había secretos. Ibon puso un ritmo muy constante y gestionado con cabeza (lo siento Iván, jajaja). Como nos quedaba la foto en Bilbao y había hablado con mi hijo David para hacerla en el teatro Arriaga entramos por Bolueta y el camino los Caños donde se nos juntó él y ya oscureciendo entramos en Bilbao donde me tocó volver en tren, pues la luz trasera y radar venía ya K.O. desde hacía un buen rato.

Ahí van las 3 fotos testimoniales del paso




Y estas otras del resto de ruta

De Zumaia a Getaria

Entrando a Zarauz

En lo alto de Igeldo

Playa Ondarreta en Donosti. A la derecha monte Urgull


Fuente en Tolosa 

Comiendo en Beasain

Hacia Otzaurte. Al fondo Aitzgorri

Girasoles por la llanada alavesa 


miércoles, 14 de agosto de 2024

Fantástica ruta de 250 km con Iván



Una ruta conocida por haberla hecho en enero con Luis Angel, pero con un interesante añadido (indicado por él también) subiendo a la sierra de Urbasa y bajando por Opakua. Con un desnivel total ligeramente superior a los 3.100 metros  y recorriendo las tres provincias vascas y un tramo de Navarra. 

Salida de Derio a las 7:30 am (Iván viene desde Bilbao por Artxanda) y con buen tiempo y viento escaso afrontamos el Txorierri para tomar en Erletxes la peligrosa N634 hasta Amorebieta donde ya utilizamos la "bicipista" hasta Iurreta donde saludamos a unos colegas del club de esa localidad que están preparados para salir también. Esta vez en lugar de subir Kanpazar, muy trotado por las obras del TAV, opto por Elgeta que no recuerdo haber subido nunca en bici, aunque sí a diario en coche durante los meses que trabajé y estudié en Bergara. El cielo encapotado y con una bruma persistente moja el asfalto en todo el puerto y nos priva de disfrutar el bello paisaje, pero no queda otra que seguir. Bajamos a Bergara con cuidado pero sin sobresaltos y remontamos el valle del alto Deba hasta el cruce a Oñati. Bonito pueblo con mucha historia y con una extensión que le convierte en el mayor de toda Guipuzcoa. Entre sus atractivos, el santuario de Aranzazu, y la Universidad Sancti Spiritus bello complejo renacentista que data de 1.548.

Afrontamos el segundo puerto del día, Udana y tras su descenso suave y cómodo aunque igualmente mojado, enfilamos el siguiente: Aztiria que tras un breve descenso nos lleva a coronar en el pueblo de Zerain. Nuevo descenso a Segura (no entramos) y al sur hacia Zegama donde tomamos un café y comemos alguna de las múltiples provisiones que llevamos encima. A continuación escalamos Otzaurte y ya en el descenso el tiempo empieza a clarear, entrando en Alsasua-Navarra con el cielo ya despejado. Optamos por no parar y poco antes de llegar a Olazagutia empezamos el puerto de Urbasa. Muy bonito y con unas vistas espectaculares. El típico puerto de curvas de herradura que te van elevando poco a poco para salvar el imponente farallón calizo que se eleva majestuoso sobre la llanada alavesa. Aunque se corona junto a la venta de Urbasa y el centro de interpretación de la sierra a 893 msnm el punto más alto se sitúa varios km más adelante en una explanada de extensa pradera a 927 msnm. Desde ahí proseguimos dirección Bakedao y Estella pero enseguida tomamos una carretera en desuso y vetada a vehículos no autorizados que nos deja tras unos 11 km en un paso canadiense y un bloqueo de rocas que dan paso a otro tramo de mal asfalto y mucho bache que nos lleva al inicio del descenso del puerto de Opakua. Este tramo nos hace sudar porque el termómetro llega a más de 37 grados...

El puerto está parcialmente en obras pero se baja perfectamente hasta Agurain (Salvatierra) donde paramos a comer un menú de día como alternativa más rápida a un bocadillo, según el personal del bar. Iván se come su segundo plato y más de la mitad del mío que no me entra, jajaja...

Desde ahí tomamos ya carreteras secundarias para atravesar pequeños pueblos diseminados bajo la sierra Badaia, llegando a Landa, no sin antes parar en Marieta a tomar un café con hielo y rellenar nuevamente los bidones.

Tras Landa empieza ya el terreno conocido y relativamente favorable. Otxandiano por el pantano y ascender a Dima por la parte fácil para dejarnos caer al pueblo de Dima donde tomamos un refresco y acabamos las provisiones que aún nos restan. Lo que queda de ruta es más que fácil y disfrutamos del paso de los km y del paisaje ya familiar. Finalmente Iván vuelve a Bilbao por Pike y completa unos fantásticos 271 km con 3.645 m+ que le confirman como gran fondista a la espera de la próxima que será "Las tres capitales vascas"

Continuará....










domingo, 14 de julio de 2024

Rodando con los colegas de años mozos

 

Allá por el mes de mayo Pedro Maestre organizó un encuentro-comida (que algunos prolongaron en cena) con los integrantes del pelotón ciclista de los años 80. Ni más ni menos que 120 convocados por el oportuno grupo de WhatsApp. Hubo fotos, recuerdos y anécdotas en el asador Ikuspegi Berria en Goiuria, dando vista al incomparable marco de la crestería del Duranguesado. También se rindió homenaje a los que nos han ido dejando, Urien, Egiarte, Rekalde, Trabudúa, Sagasti... 

Me pilló en el pueblo así que fui uno de los que faltó. Y hace unas semanas Pedro insistió pero esta vez antes de la comida una ruta en bici. Como ya estoy por aquí pues no podía perdérmela... Y allá que nos vimos ayer sábado en la explanada del asador los valientes de la jornada: Pedro, Olmos, Olano, los hermanos Etxabe, Joaquín y Kepa Larrea además de Iñaki Gastón y Andoni Balboa en representación del pelotón profesional de su época.

El recorrido propuesto era Goiuria-Zeanuri, vuelta a la presa de Undurraga y vuelta. Unos 70 km "planos" para rodar en columna de dos con relevos cada "lo que quieras". Yo me acerqué en bici para no llevar el coche y así hacer unos km más (115 me salieron). De camino coincidí con Xabi Garatea y Xabi Bilbao de Basahuntz y charlando nos llegamos a la Pilastra sin darnos cuenta. La gente anda que no veas. El fenómeno "aquí-no-entrena-nadie" se mostró en toda su amplitud... Qué manera de rodar !!! Y cuando llegó la rampa del embalse no hubo ataques pero porque estaba yo haciendo video (o quizá porque no se dieron cuenta?) jajaja...


Al volver a Zeanuri nos quitamos los cascos y gafas y entonces nos reconocimos jajaja... Alguno como Iñaki mantiene una cierta pelambrera -semialborortada por la forma del casco- mientras otros andamos camino de los Maestre-Olano con brillante cartón en el top bolo... Y para seguir con la tradición desde juveniles, festival de palmeras, café-colacao-cerveza... Insisto en que los almuerzos habría que exportarles desde Cáceres... Tostada, aceite del bueno, tomate de Miajadas y jamón-jamón "Made in Extremadura" jejeje... Ellos se lo pierden, conste que les he advertido.


El regreso hasta Amorebieta mantuvimos los relevos de a dos - con cambio de pareja- a ritmo más que alegre aunque, por alguna razón- cuando nos tocaba relevo Pedro no paraba de frenarme, jijiji... Ya en el pueblo me despedí de ellos para volver a casa por mi cuenta pues no me quedé a comer (alguno me parece que sigue allí todavía...)



Una mañana muy entretenida donde nos recordamos tal y como éramos como si no hubieran pasado más de 40 años desde la última vez que algunos rodamos juntos. Vamos creciendo con nuestros achaques pero por ahora lo podemos contar y eso es lo que cuenta.

Habrá otra en setiembre como amenaza Pedro?? 

Continuará con el video de YouTube. Atentos....


martes, 7 de mayo de 2024

Vía Extrema 348. El resultado

 

Paso por Mérida. Foto de la organización

Tras mucho reflexionar, se iba acercando la fecha y no acababa de concretar los aspectos logísticos de viaje y pernoctas. Una vez en Hinojal las cosas ya estaban muy cercanas y había que ir decidiendo las cosas que tenía que resolver ineludiblemente. Con Rubén de Badajoz y Nacho de Segovia tenía más o menos arreglados algunos flecos combinando la colaboración de sus dos respectivos equipos de apoyo. Tere también se ofreció a llevarme a Baños donde yo podría dormir en el polideportivo municipal o en algún alojamiento comercial de los que abundan. Finalmente José y su hijo Victor se ofrecieron a acompañarme y la cosa quedó así: Alquilé una furgoneta Camper en Cáceres (ver el enlace, merece la pena) y José y yo nos fuimos a dormir el viernes a Baños. Por la mañana José me asistiría en los dos primeros avituallamientos y recogería a Victor para que hiciera el resto conduciendo mientras él aprovechaba para meterse la paliza del siglo en btt por la misma ruta que nosotros.

Salida de Hinojal

Durante la tarde del viernes fuimos conociendo a los organizadores Isma y Juanma, así como algunos de los participantes: Joaquín, Nacho, Antoñete, Peter y Maarten, Jorge, Abel, James... Pasamos un rato por el hotel donde se presentaba la prueba y tomamos un café con Quini y su mujer Estrella. Arreglamos el mundo y ya nos concentramos en los preparativos. Las bicicletas quedaron a buen recaudo en el polideportivo con guarda, de modo que por esa parte dormimos tranquilos. Alberto y Bea que bajaban de Béjar a Hervás pasaron a saludarnos un rato y tras su marcha nos pusimos a cenar y luego preparar ropa para poner, la de repuesto, los bidones de hidratación, barritas, geles, mochila con camelbak, etc... Sin d darnos cuenta nos dieron casi las 23:00 y a dormir... hasta las 3:00 que ya abrí los ojos y no hubo manera. A las 4:00 ya había desayunado -más de lo que estoy acostumbrado- y a las 4:45 me acerqué a la salida donde continué saludando y conociendo a más participantes. La salida se dio desde el Ayuntamiento de Baños de Montemayor a las 5:02 que fue la hora de salida de los dos organizadores cuando " inventaron" la ViaExtrema hace cuatro años. Festival de luces traseras fijas, intermitentes, apagadas (la mía se quedó en casa) y focos potentes, muy potentes, regulares... Yo llevé el Moon pequeño pero muy versátil en el manillar, y coloqué a su lado el Rider de José con la batería externa sujeta al cuadro. El Rider mío lo fijé al casco con la batería dentro de la Camelbak. 

Antes de la salida en Baños. 04:55

Como me suele gustar, salí de los primeros y enfilamos la bajada hasta Aldeanueva por la N630 que a esas horas era toda nuestra. Poco a poco empezó a pasarme gente, más gente... Las gravel volaban para abajo y antes del Roma ya iba solo y apenas veía los focos y pilotos rojos en el horizonte. En la rotonda de Aldeanueva dejamos la carretera y tomamos una pista de servicio. Ya iba totalmente solo y creyendo ser el último. Sin embargo en cuanto comenzamos la vía verde a Plasencia vi por detrás algunas luces que me tranquilizaron. Porque la vía estaba en muchos tramos cerrada como la jungla del Serengeti; la vegetación cubría casi el suelo dejando un pequeño sendero visible mientras por arriba se tocaban las de la margen derecha con la izquierda formando un fantasmagórico túnel. Pedalaba con la fé de haber pasado el año anterior por allí y rezando para que no hubiera algún pedrusco o rodera. En varios tramos además se habían formado charcos y resultaba bastante incómodo mantener una velocidad constante.

Vía Verde Aldeanueva-Casas del monte. 05:40. Foto Antoñete

Me alcanzó uno -Humerto, de Portugal, y fui tras él un rato con más seguridad y así salimos a la carretera que cruzamos y retomamos pistas buscando el asentamiento romano de Cáparra. Pero aún teníamos que cruzar campos medio arados con charcos y roderas, con tramos secos y duros (me acordé de las gravel...) con otros encharcados. Y se atraviesan no menos de 6 ríos y arroyos que traían agua y que se salvan por un paso de cubos de piedra separados que debes pasar a pie con cuidado de no resbalar. De noche es poco agradable. Las cancelas son muy frecuentes y Humberto me hacía el favor de abrir y cerrar para minimizar mi pie a tierra que es lo que temía pudiera hacerme resentir el menisco. Llegamos al arco de Cáparra a las 6:40 y pasamos bajo él casi sin verlo con el alba despuntando. A partir de ahí el terreno se hizo algo más amigable, aunque a veces circulábamos por el trazado original de la vía de la plata y se notaban los cantos de la calzada primitiva. 
Paso de río zona Caparra. 06:05. Foto Antoñete

Cáparra. Foto Antoñete

A esas horas el fresco mañanero me obliga a orinar cada poco tiempo. Y en una de las últimas paradas perdí a Humberto. Ya clareaba el día y pude apagar por fin las luces. En el cruce de Ventaquemada me perdí y estuve dando vueltas como un kilómetro y medio hasta que regresé y vi a un grupito que tomaba el camino correcto. Entre btt y gravel iban unos diez o doce. Terreno muy bonito, adehesado con senderos revirados, algún arroyo sin mucha agua y realmente precioso. Fui dejando atrás a algunos que se veía manejaban poco el flow y me junté con otro grupito: Antoñete y sus secuaces de Badajoz. Apenas eran las 8:00 cuando llegamos a Carcaboso que aún dormitaba. Disfrutamos de estampas memorables causadas por el vapor saliendo de los regadíos; parecía que el paisaje estuviera cuajado de embalses, ésa era la sensación visual.  Y a partir de aquí entraba en zona conocida. Poco antes de San Gil paré a inflar la rueda trasera que iba más baja de lo habitual -entendí que por la temperatura- y me dí cuenta que no había metido inflador... pero éso sí: dos cámaras, desmontables, mechas... sin comentarios.

Perdí al grupo de Antoñete y sus silbidos pero conocía el terreno y me administré bien hasta llegar a José que estaba junto al primer avituallamiento en los alrededores de Riolobos. Hinché la rueda, quité el arnés reflectante y mantuve chaleco, buff y perneras. Aún no eran las 9:00 y hacia fresco. Comí y bebí algo y proseguí hacia Cañaveral por terreno conocido; es de agradecer porque seguía solo y así fue hasta poco antes de Grimaldo donde alcancé a unos pocos y les fui guiando en los obstáculos. A esa hora ya nos cruzábamos peregrinos que suben a Santiago. Por la dehesa de Grimaldo adelanté a uno en gravel que se había caído y le dolía el hombro y se iba a bajar en Cañaveral. Fui otro rato con otro de gravel pero se quedó justo en el club del puerto de los Castaños ( jajaja...)

En la ermita de San Cristóbal estaba el segundo avituallamiento y también José. Quité perneras, rellené bidones de hidratos y sales y él marchó a por Victor y su bicicleta mientras yo retomaba el recorrido nuevamente con Antoñete y su grupo que me hicieron alguna foto que muestro y agradezco. Fui ilustrándoles detalles de la zona pero para arriba me llevaban tenso y tenía que regularme mucho. Para abajo en cambio iba muy bien y nos manteníamos juntos.

Rodando hacia el Tajo. Foto Antoñete

Ya en el comienzo de la zona de piedras cerca de la última cancela junto a lo que fue la obra del Ave se quedaron por un pinchazo y seguí otra vez solo por el tramo más cañero (donde volví a sonreír pensando en las gravel...) hasta las inmediaciones del cruce de Hinojal donde se me unió José. Eran las 11:04 y llevaba ya 104 km. El camino natural del Tajo que se encara tras cruzar el Almonte y abandonar la N630 se me hizo duro (que lo es) y tuve que conformarme con ver a un José fresco y pletórico que disfrutaba llevándome arrastras, jajaja... Las cancelas de Berrueto me las sirvió en bandeja y llegamos a Casar de Cáceres por la interminable pista botona y molesta (nuevo recuerdo a las gravel...). La subida al avituallamiento de la Sierrilla en Cáceres (km 132) se me hizo muy dura con sus rampas de más del 10% y piedra suelta. Pero la conocía y me regulé para no echar pie a tierra. 

Final de la Sierrilla. Foto Víctor

Interminable Sierrilla. foto Víctor

Nuevo relleno de líquidos y comida -me permití sentarme en una silla a la sombra charlando con los voluntarios de la organización (por cierto de 10+ pero ya abundaré después). Victor me facilitó una batería externa para recargar el iPhone que se había quedado seco y me rellenó los bidones. Atravesamos Cáceres por el carril bici saliendo a campo abierto por detrás del recinto ferial y avanzando por pistas rápidas por un entorno todavía conocido - por carretera al menos- pasando Valdesalor, Aldea del Cano y Casas de don Antonio. Por estos parajes alcanzamos a una pareja en btt y gravel con los que llegamos hasta Jorge Rolo y otro colega, ambos  en gravel y fuimos charlando mientras pasaban los km y nos acercábamos a Alcuéscar donde ya nos quedamos solos de nuevo, unos por delante y alguno por atrás. A estas alturas, con 10 horas transcurridas y 173 km encima, la cosa era mantenerse a flote, sin alarde alguno. Hablando de gravel, en Valdeasalor estaba el amigo James de origen galés con el manillar partido !! Gracias a los acoples pensaba llegar por carretera con mucho cuidado al menos al siguiente avituallamiento (donde coincidí con él de nuevo). Ya en las afueras de Alcuéscar alcanzamos a Antonio Calderón gerente de Ankay bikes en Monesterio y nos contó que el pasado año no pudo acabar por una caída y fractura de hombro y este año quería quitarse la espinita. Iba con gravel y por lo poco que le vi en terrenos delicados, creo que no fue una buena elección ( aunque logró terminar poco antes de las 2:30).

El terreno una vez superado el alto del cruce de las Herrerías baja con rapidez hasta Aljucén por pistas muy favorables y aire que comenzaba a subir de intensidad pero siempre lateral. Bonitas dehesas y buena marcha nos dieron un respiro. Hasta el embalse de Proserpina llegamos por una carretera vieja y descarnada que se nos hizo algo larga por no conocer muy bien la zona. El calor ya era más que notable (por encima de 36 grados) aunque mientras íbamos en marcha no molestó en absoluto. Una vez allí decidí renovar todo el equipamiento, camiseta, maillot corto, culotte y calcetines, abandonando la camelbak que ya era un poco incordio. Comer, firmar en el registro de ruta (en Cáceres se me olvidó) y José quedó con Víctor con 100 km encima que para él ha sido todo un récord en esa bicicleta btt. Se hizo notar su ausencia porque ya no volví a coincidir con nadie.

Paso por Mérida. Foto organización
Atravesé Mérida por las riberas del Guadiana y sus bellos parques, crucé el puente romano y salí de nuevo a pistas y carriles con aire ya molesto del oeste. Aire que no cesaría en adelante y que marcó mucho el desarrollo de mis últimos 40 km, pasando por un tramo de carretera asfaltada hasta Torremejía donde me dió agua el mecánico de Ankay a quién agradezco su atención. Desde aquí se suceden unas interminables llanuras entre viñedos donde el aire sopla a su antojo y nada puedes hacer para resguardarte. En este tramo  todos sufrimos bastante, incluido Jaime Moreno que fue primero en meta y que confesó haberlo pasado mal  a pesar de ser su tierra.

Llanos de tierra de Barros. Foto organización

Aunque sin síntomas de agotamiento alarmantes, ya iba físicamente tocado: las manos apenas encontraban postura, la espalda empezaba a cargarse (y menos mal que ya no llevaba mochila), los abductores empezaban a molestar también y el vasto interno de la pierna derecha me dio varios avisos leves. Bebida y comida no me faltaron, de forma que todo ello apuntaba ya a un desgaste físico notorio. Por otra parte sabía que mi hora de llegada estimada inicialmente -las 22:00- se iba a retrasar al menos hasta las 01:30 según el GPS y también era consciente de no llevar suficiente batería para los focos (ya el de José mostraba batería baja antes de apagarlo a la mañana). Con todo ello en la mente tenía claro que no iba a llegar. Poco después de las 19:40 entré en un pueblo y me encontré de nuevo con el mecánico de Ankay, que me volvió a ofrecer agua y me informó que estaba en Villafranca de los Barros, y que al avituallamiento de Zafra donde estaba la camper quedaban otros 20 km largos. No necesité más para decidir bajarme y dar por concluida la aventura. Avisé a José para que regresara hacia mi posición y volviéramos a casa directamente. Así lo hicimos después de avisar a la organización de mi abandono. Me expresaron su agradecimiento por el esfuerzo y mostraron su preocupación por el elevado número de abandonos - 17 de los 49 que partimos de Baños-  Algo que no esperaban y no sabían a qué achacar.

Llegando a Villafranca de los Barros. Foto organización

Finalmente recorrí 257,5 km a falta de 80 para el final. Próximamente quiero hacer un video para el canal gracias a las tfotos y videos que me van enviando los participantes. Agradezco especialmente a los organizadores y todo el equipo de preparación y asistencia, voluntarios, asistentes y familiares de participantes su dedicación, amabilidad y trato atento y cariñoso a lo largo de todo el desarrollo de la prueba. Y mientras llega el video aquí queda mi crónica y los datos más relevantes de mi actividad

distancia: 257,44 km

desnivel acumulado: 2.439 m+ 

tiempo total: 14 h 55 m

tiempo de pedaleo: 13 h 32 m

velocidad media en movimiento: 19 km / hora

rango de temperaturas: 7 - 38ºc

potencia media / máxima: 172 / 574 w

cadencia media pedaleo: 80 / minuto

pedaladas totales: 52. 286

calorías totales quemadas: 8. 183 kc